miércoles, 13 de enero de 2010

#tuitrelato en crudo

Patrón, venga a ver lo que agarramos. Los motores del atunero ronroneaban afónicamente. Carajo, pensó Incháustegui. Incháustegui se acercó con el atunero era increíble lo que veía esa cálida tarde en la costa había traído al atunero con 36 hombres. Decidió no regresarlo al mar, calculó rápidamente y en silencio el tamaño de la osadía antes de gritar.

Con ojos nublados reprochó su distracción de pensar en la eternidad cada domingo. La cruda realidad la tenía frente a sí: la inevitable sensación de matar para vivir. La criatura era imponente, bella y luchaba con todo para liberarse, pero no podía dejarla ir. Estaba librando una doble lucha, la física y la interna, y aún cuando era corpulento y podría vencerla, deseaba soltarla y así lo hizo.

El mar vio con sorpresa la reacción humana ante la debilidad de su criatura, sin embargo la naturaleza ya preparaba castigo. Muy pronto se dio cuenta que había cometido un grave error; la desgracia se cernía sobre él y sintió que las fuerzas lo abandonaban. Una gran ola engullía el atunero. A pesar de los intentos que hacían por mantener a flote la embarcación, ésta volcó arrojándolo en el espumoso caos.

Por un instante se miró en los ojos del asediado animal y entendió lo que ese día temprano le había dicho su padre -Mijo, cada hombre siempre encuentra la bestia y la ola a su medida. Ponte abusado.- Y prendió un cigarro. El pescador sabía que el tiempo se le estaba fugando, quería aferrarse a la vida y sacó fuerzas desde sus entrañas, logrando reconocer que la bestia representaba el gran temor que desde niño había sentido por la inmensidad del mar que la bestia era en si el derrotero a su nuevo horizonte: plenilunios -acaso perennes- que sus ojos volverían a gozar una vez que emergiera de esa última prueba de su equivocada vocación, si le ayudaban la fuerza y la suerte de salir vivo volvería a su bañera cuando inicio el ataque repentino de la bestia despertó y se dio cuenta de que estaba en la bañera... todo había sido un sueño. Pero el más real que había soñado; despertó sobresaltado, y en sus manos encontró vestigios de la lucha encarnizada, dudó por unos segundos y se dio cuenta que en la mano tenía la red y el cuchillo que su padre le había entregado desde niño, volteó hacia la derecha sobresaltado por el silbato de una embarcación que se acercaba, todos sus pensamientos se agolpan en la cabeza. Si doy la espalda a la bestia para nadar al navío salvador, seré presa fácil. No tengo opción. Debo luchar hasta que esté abordo. Decidió enfrentar a la bestia hasta ganar, o morirse en el intento, había llegado el momento de ver de que estaba hecho, y si todo en ese momento sabia que el miedo sería su aliado o su peor enemigo en ese instante y decidió atacar. Atacar sin misericordia. Enfrentar sus ataduras, los temblores que sentía desde tiempo atrás, justo el día que abandono su vocación de sacerdote, por seguir a aquella hermosa judía de ojos azules, era el momento de dejar todo y forjarse un nuevo futuro.

Pero antes, había que destruir a esa bestia emanada de lo mas profundo del infierno, si no el fin de su vida sera evidente. Para ello tenía que actuar rápidamente. Tomó con fuerza el cuchillo y se lanzó sobre la bestia, clavándolo en su enorme herencia de seres frustrados. Sus antepasados ya habían purgado la condena. A él le tocaba elegir y seguiría a Lea.

Despertó, en la bañera había una botella de ajenjo vacía y frente a él la silueta de una mujer desnuda que terminó por despabilarlo --Chingao! Es lo malo de cenar pesado. Será mejor abrazarla antes que preguntarle su nombre, así podré... -¿Otro sueño húmedo, sargento? –pregunto Karina, que con sonrisa irónica escrutaba su ridícula y húmeda desnudez.
--Húmedas tendrás las narices! Páseme esa toalla y vístase, que hoy nos vamos a almorzar al puerto.-- Otra vez al puerto?--

Al puerto, donde esperaba Masiosare, su fiel compañero, aquel que le avisó de los motores, quien se encontraba haciendo alegres malabares con su cuchillo ucraniano, en espera de que la tropa de mercenarios terminara de estibar las armas, y Masiosare al ver a su amigo de tantos años con aquella bella mujer, recordó que era la misma que los había distanciado.

Después de esa noche de aguardiente. Incháustegui miró en los ojos de Masiosare al mismo monstruo, bajó la mirada y le dijo a Karina : ¿Así que por fin te decidiste por esta basura?,¿no decías que era un mal escritor y un pésimo amante?-- --¡Basta hijo de puta!. Además hay algo que debemos hablar, tuve el sueño de nuevo, y esta vez olí la sangre, como si estuviera sobre mí, clavándome las uñas y los dientes, sentía su mirada. Carajo tenemos que regresar. Karina lo vio como quien ve al pasado. Incháustegui, dijo, sigues sin recordar. Pero ahí está tan claro, como la mañana frente al mar. No puedo escapar a mi destino Karina, y lo he evadido demasiado. Tengo que enfrentar a la bestía, mi bestia, aunque muera. Esa bestia, que cuando miro de frente a los ojos me sorprende y me arrastra hacia lugares tan desconocidos que me desconozco por...


Yo Borges leo el #tuitrelato en este tomo de la inmensa Biblioteca de Babel donde encuentro que falta tres personajes importantes por describir. Uno de ellos soy yo, el lector, el que los imagina a todos y los juzga. Los ama o los odia. El otro, llamado la bestia, aunque de acuerdo a la Enciclopedia Británica de 1913, era una langosta gigante. El tercero, que describe el autor: mi miedo. Si mi padre hubiera estado esa noche conmigo, ni mis hombres ni Lea hubieran tenido

Los tres personajes se miran confundidos. Karina pregunta son otros los que imaginan? O somos nosotros lo que los imaginamos a ellos? Nosotros somos dueños de su historia contestaron al unísono el Lector, la Bestia y el Miedo relamiendo la victoria sobre...


Mientras tanto, uno de esos 36 hombres que arribaron en la nave. Miraba lleno de envidia a su alrededor, estaba pensativo. Maquinaba el volver a pelear con los tres dueños de la historia. No podía fallar ahora porque era mucho lo que perdería, era el líder ahora. Cómo hacerse del tesoro que supuestamente Incháustegui había encontrado en alguno de sus viajes. Lo envidiaba de tal modo que si el saberse cerca de tierra, le atemorizaba y vigorizaba a la vez, el recordar que esa extremidad perdida fue por la cegadora luz que envolvió todo con dolor, atrapando mentes y cuerpos en esa espiral caótica que marcó el cambio de personalidad de ambos en el pasado.

Incháustegui miró de reojo a Karina. En su brazo, cerca del tirante de su vestido había una marca.La marca frenaba la pasión que sentía por ella, una luz le aclaro los pensamientos; la marca de la bestia la misma que en el atunero.

Ocurría en su mente, espacios, tiempo, bestia y amor de aquella mujer, todo conducía a tomar una decisión. Él simplemente optó por el amor. El miedo era más fuerte. Por eso la necesidad permanente de mirar al mar. Para no girar atrás y ver a los ojos las marcas del miedo que mata en vida si no se le respeta. Inchaustégi dio un paso adelante y dijo en calma: --vayan a casa; esta es mi guerra no puedo pedirles otro sacrificio, que sí alguien debe sufrir las marcas en su cuerpo he de ser yo, y la victoria ha de ser de todos.

Dicho esto, Inchaustégi apresuró a sus camaradas a retirarse para que pudiera enfrentar ese miedo que no le permitía pensar con claridad, rondaba por su mente a pesar de las ganas que tenía de estar con Karina y cumplir con ella, cumplir con él mismo y tal vez, sólo tal vez, dejar de ser eso en lo que nunca se quiso convertir y que hoy mira en el espejo.

Pero no puede dar marcha atrás. Él sabe que es muy tarde pero no se lamenta; todo lo que ha vivido tiene un objetivo que es dejar de ser la sombra de quien fuera su mentor, la sangre que los unía se había vuelto un pesado yugo que quería romper.

Incháustegui respiró profundo. Dudó un momento pero después tomó a Karina del brazo en el que tenía la marca, y le dijo --te reconozco, sé que eres esa bestia que me atormenta, en el fondo siempre lo supe. Karina se quedó en silencio.

Al momento, ráfagas de recuerdos en desorden le azotaron el alma. No podía perdonarse la traición y en sus sueños se dio cuenta de lo que sus palabras habían provocado; Karina había perdido su aura y sus ojos se habían convertido en el océano más negro y salvaje, nada quedaba de la judía de ojos azules y manos cálidas, ni siquiera los suspiros. Ni siquiera la certeza de lo que era real y lo que era una creación de su mente confusa, apasionada. Acaso la mujer que él moldeaba en sueños se esfumó. Aparecieron en su lugar el Lector y la Bestia. --Sólo quedamos dos, ¿con quién quieres luchar?-- ¿Luchar? ¿Por quién? ¿Para qué? He perdido mil batallas, hoy sólo soy un nombre embarrado de ceviche en la agenda de alguien.

Ni la bestia ni el lector me quieren como adversario. Ya lo único que hago es reírme de mí mismo y de la condición antisemita que por herencia de mi padre he llevado casi a hurtadillas, pero con orgullo y así, cargando una hipotética cruz a mis espaldas. Abro los ojos un instante, miro el cuarto moderno y gente a mi alrededor, soy conciente de ambas realidades que me aíslan del mundo. Toma el cuchillo que lleva en el cinturón y medita, en ese momento se escucha un ruido detrás que lo hace sudar. Esta vez no es miedo es excitación ante lo inevitable, sabe lo que se aproxima, piensa que el cuchillo pesa mas que que el cabrón que lo está viendo, que lo ha seguido, siempre. Se escucha un grito ensordecedor que lo hace vacilar y temblando Incháustegui clava el cuchillo en Masiosare mientras aparta a Karina quien trata de impedirlo. Ella lo mira impávida.


Un torbellino revuelve las páginas. El lector suelta el libro. No es el viento lo que le asusta, sino el dolor en su vientre, la sangre tibia que recorre su cuerpo frágil y la sensación de un último suspiro que no termina por llegar... se aferra con dolor. Ese dolor que adivinó en la piel, la mente y el alma de Incháustegui. Se dio cuenta que el dolor es la bandera universal del humano la herencia que nadie puede rechazar, lo que te hace igual que tu enemigo. Ya en el suelo, alcanzó a ver. Es la Bestia, ha cambiado, sintió una especie de déjà vu. Cree reconocerla y ya desparecido el miedo comprende que sigue la lucha, así que se apresura en alcanzar el libro, pues a pesar del dolor tiene que continuar.

Masiosare se agachó sobre el cuerpo dormido de Karina. Le arrancó la parte superior del vestido,y así pudo ver la marca completa: un extraordinario vértigo lo regreso a la cama del hospital en que se debatía entre la vida y la muerte. Su final estaba cerca, lo sabía. Ahí recostado, sin abrir los ojos, estiró los brazos queriendo descubrir a Karina frente a él, no logró sino abrazar el vacío. Sintió que el vacío también se apoderaba de él, que lo engullía como al perderse en el mar en una noche oscura, sin embargo aunque parece brillar la desgracia, milagrosamente se torna en buena fortuna y una tremenda nostalgia lo atrapó. Lo trasladó hasta aquel pequeño pueblo en el que, siendo apenas un niño, se dejaba llevar por...

Cuando el tiempo es de los dioses el movimiento es de los astros, con ese buen recuerdo vio a su alrededor percibiendo su ausencia, la muerte lo acechaba. Mas no se rendiría fácil, en su interior moraban la potencia de las olas y el indómito mar. Se irguió pues todo completo, tomó con la mano un bastón, y con su aliento dos respiros, dio un paso que parecía eterno, como aquel instante en que apuñaló al farero, amante de Karina. El farero, en contubernio con Tritón, le mandó al Leviatán que lo acechaba, la culpa.

Muy debilitado para seguir peleando por su vida, Inchaustegui, comprendió la trampa que los 36 hombres del atunero le tendieron. Recordó aquel juramento que se hizo la primera vez que sintió miedo: moriría luchando. Su mano diestra buscó el arma, pero al momento de empuñarla comprendió que los hombres planearon la pelea con M, su amigo, el lector por quien seguía a pesar de todo, luchando, en esa su historia. Laberinto del que aún no sabía cómo saldría y una nueva fuerza lo poseyó, apretó el arma y de repente se paró y una fuerza descomunal, lo poseyó. La cual provenía directamente de las entrañas del mar. Levanto su mirada y ahí estaba el lector,a quien en realidad debía enfrentar, no había marcha atrás, era hora de la verdad, tenía que dar el primer golpe, olvidarse de la misericordia, -quién la había tenido con él?-

El Lector cerro el libro. Ya no tenia intención de continuar la lectura, lanzo el libro a la chimenea.
¿Cómo vencer al lector? lo adivinó, le describió a la bestia y le proyecto su miedo. Sin el lector, la historia era suya.

Sí suya, el tuitero manda a la jodida al lector y sus fobias, decide regresar a la cama y soñar con Icháustegui su héroe. Apareció Ichaustegui sujetando a la bestia por el cuello. ¡Su cabeza no merece un cuerpo! El miedo quiere un rostro, no quiere más de cien tratando de demostrarle que no hay que temer, que si se unen podrán derrotarlo y vencer a las bestias. Poco a poco, aún en la oscuridad del sueño distinguía un rostro que aunque familiar, no lograba atinar su nombre.

Era Karina, tal como era antes, sin El Miedo que la engullía. Se creyó victoroso al darse cuenta que lo miraba y le sonreía fijamente. Ahora lo comprendía todo, los tres personajes siempre habitaron en ella. A cada una de sus pieles había traicionado y alimentado. Al apuñalar a La Bestia que le habitaba resucitó su femineidad que...

--Sr. Incháustegui soy Karina su Psiquiatra, la sesión de hoy mejoró, le recomiendo comer su ensalada , aún me quedan 36 pacientes.--

Era con Karina su anhelo de felicidad, misma que no creía merecer. Por fin comprendía, su peor enemigo era él mismo y abrazándola dijo: se han ido los demonios y la niebla ha desaparecido, sólo queda mi cuerpo y tu belleza que juntos forman un cadáver exquisito.

#tuitrelato versión corregida por @calleneptuno y @fedroguillen

—Patrón, venga a ver lo que agarramos.

Los motores del atunero ronroneaban afónicamente. “Carajo”, pensó Incháustegui. Se acercó, era increíble lo que veían: esa cálida tarde en la costa él y sus 36 hombres. Decidió no regresarlo al mar, calculó rápidamente y en silencio el tamaño de la osadía antes de gritar.

Con ojos nublados se reprochó su distracción de pensar en la eternidad cada domingo. La cruda realidad estaba frente a él; la inevitable sensación de matar para vivir. La criatura era imponente, bella y luchaba con todo para liberarse; no podía dejarla ir. Estaba librando una doble lucha, la física y la interna, y aun cuando era corpulento y podría vencerla, algo le dijo que debía soltarla. Así lo hizo.

El mar vio con sorpresa la reacción humana ante la debilidad de su criatura, sin embargo la naturaleza ya preparaba castigo. Muy pronto Incháustegui se dio cuenta de que había cometido un grave error; la desgracia se cernía sobre él y sintió que las fuerzas lo abandonaban. Una gran ola engullía al atunero. A pesar de los intentos que hacían por mantener a flote la embarcación, ésta volcó arrojándolos en el espumoso caos.

Por un instante se miró en los ojos del asediado animal y entendió lo que ese día temprano le había dicho su padre:

—Hijo, cada hombre siempre encuentra la bestia y la ola a su medida. Ponte abusado.

El pescador sabía que el tiempo se le estaba fugando, quería aferrarse a la vida y sacó fuerzas desde sus entrañas, logrando reconocer que la bestia representaba el gran temor que desde niño había sentido por la inmensidad del mar, que la bestia era en sí el derrotero hacia su nuevo horizonte: plenilunios —acaso perennes— que sus ojos volverían a gozar una vez que emergiera de esa última prueba de su equivocada vocación. Si le ayudaban la fuerza y la suerte de salir vivo, volvería a su casa de cal y adobe. Cuando inició el ataque repentino de la bestia, despertó y se dio cuenta de que estaba soñando...

Todo había sido un sueño. Pero el más real posible; despertó sobresaltado, y en sus manos encontró vestigios de la lucha encarnizada, dudó por unos segundos y se dio cuenta de que en la mano tenía la red y el cuchillo que su padre le había entregado desde niño. Volteó hacia la derecha sobresaltado por el silbato de una embarcación que se acercaba. Todos sus pensamientos se agolpan en la cabeza.

“Si doy la espalda a la bestia para nadar al navío salvador, seré presa fácil. No tengo opción. Debo luchar hasta que esté a bordo”. Se convenció de enfrentar a la bestia hasta ganar o morir en el intento. Había llegado el momento de ver de qué estaba hecho, en ese momento sabía que el miedo sería su aliado o su peor enemigo; en ese instante decidió atacar, atacar sin misericordia. Enfrentar sus ataduras, los temblores que sentía desde tiempo atrás, justo el día en que abandono su vocación de sacerdote, por seguir a aquella hermosa judía de ojos azules. Era el momento de dejar todo y forjarse un nuevo futuro.

Pero antes había que destruir a esa bestia emanada de lo más profundo del infierno, si no, el fin de su vida sería evidente. Tenía que actuar rápidamente. Tomó con fuerza el cuchillo y se lanzó sobre la bestia, clavándolo con la fuerza que da la herencia de seres frustrados. Sus antepasados ya habían purgado la condena. A él le tocaba elegir y seguiría a Lea.

Despertó, en la bañera había una botella de ajenjo vacía y frente a él la silueta de una mujer desnuda que terminó por despabilarlo.

—¡Chingao! Es lo malo de cenar así. Será mejor abrazarla antes que preguntarle su nombre, así podré...

—¿Otro sueño húmedo, sargento? —pregunto Karina, que con sonrisa irónica escrutaba su ridícula y húmeda desnudez.

—¡Húmedas tienes las narices! Pásame esa toalla y vístete, que hoy nos vamos a almorzar al puerto.

—¿Otra vez al puerto?

Al puerto, donde esperaba Masiosare, su fiel compañero, aquel que le avisó de los motores y que se encontraba haciendo malabares con su cuchillo ucraniano en espera de que la tropa de mercenarios terminara de estibar las armas.

Masiosare, al ver a su amigo de tantos años con aquella bella mujer, recordó que era la misma que los había distanciado.

Después de esa noche de aguardiente, Incháustegui miró en los ojos de su amigo al mismo monstruo, bajó la mirada y le dijo a Karina:

—¿Así que por fin te decidiste por esta basura? ¿No decías que era un mal escritor y un pésimo amante?

—¡Basta, hijo de puta! Además hay algo que debemos hablar, tuve el sueño de nuevo y esta vez olí la sangre, como si estuviera sobre mí, clavándome las uñas y los dientes; sentía su mirada. Carajo, tenemos que regresar.

Karina lo vio como quien ve al pasado.

—Incháustegui —dijo—, sigues sin recordar. Pero ahí está, tan claro, como la mañana frente al mar.

—No puedo escapar a mi destino, Karina, y lo he evadido demasiado. Tengo que enfrentar a la bestia, mi bestia, aunque muera. Esa bestia, que cuando miro de frente a los ojos me sorprende y me arrastra hacia lugares tan desconocidos que...


Yo, Borges leo el relato en este tomo de la inmensa Biblioteca de Babel donde encuentro que faltan tres personajes importantes por describir. Uno de ellos soy yo, el lector, el que los imagina a todos y los juzga. Los ama o los odia. El otro, llamado “la Bestia”, aunque de acuerdo a la Enciclopedia Británica de 1913, era una langosta gigante. El tercero, que describe el autor: mi miedo. Si mi padre hubiera estado esa noche conmigo, ni mis hombres ni Lea hubieran tenido que pasar por lo que pasaron.


Los tres personajes se miran confundidos. Karina pregunta:

—¿Son otros los que imaginan? O somos nosotros los que los imaginamos a ellos.

—Nosotros somos dueños de su historia —contestaron al unísono el Lector, la Bestia y el Miedo, relamiendo la victoria.

Mientras tanto, uno de esos 36 hombres que arribaron en la nave miraba lleno de envidia a su alrededor, estaba pensativo. Maquinaba volver a pelear con los tres dueños de la historia. No podía fallar ahora porque era mucho lo que perdería, era el líder ahora. Cómo hacerse del tesoro que supuestamente Incháustegui había encontrado en alguno de sus viajes. Lo envidiaba de tal modo que saberse cerca de tierra le atemorizaba y vigorizaba a la vez. Valoró cuidadosamente su extremidad perdida en aquel accidente que envolvió todo con dolor, atrapando mentes y cuerpos en una espiral caótica que marcó el cambio de personalidad de ambos en el pasado.

Incháustegui miró de reojo a Karina. En su brazo, cerca del tirante de su vestido había una marca. La marca frenaba la pasión que sentía por ella, una luz le aclaró los pensamientos; la marca de la Bestia, la misma del atunero.

Ocurría en su mente: espacios, tiempo, Bestia y amor de aquella mujer, todo conducía a tomar una decisión. Él simplemente optó por el amor. El miedo era más fuerte. Por eso la necesidad permanente de mirar al mar. Para no girar atrás y ver a los ojos las marcas del miedo que mata en vida si no se le respeta. Incháustegui dio un paso adelante y dijo en calma:

—Vayan a casa; esta es mi guerra. No puedo pedirles otro sacrificio; si alguien debe sufrir las marcas en su cuerpo, he de ser yo, y la victoria de todos.

Dicho esto, Incháustegui apresuró a sus camaradas a retirarse para enfrentar ese miedo que no le permitía pensar con claridad. Rondaba por su mente a pesar de las ganas que tenía de estar con Karina y cumplir con ella, cumplir con él mismo y tal vez, sólo tal vez, dejar de ser eso en lo que nunca se quiso convertir y que hoy mira en el espejo.

Pero no puede dar marcha atrás. Él sabe que es muy tarde pero no se lamenta; todo lo que ha vivido tiene un objetivo que es dejar de ser la sombra de quien fuera su mentor, la sangre que los unía se había vuelto un pesado yugo que quería romper.

Incháustegui respiró profundo. Dudó un momento pero después tomó a Karina del brazo en el que tenía la marca, y le dijo:

—Te reconozco, sé que eres esa Bestia que me atormenta, en el fondo siempre lo supe.

Karina se quedó en silencio.

Al momento, ráfagas de recuerdos en desorden le azotaron el alma. No podía perdonarse la traición y en sus sueños se dio cuenta de lo que sus palabras habían provocado. Karina había perdido su aura y sus ojos se habían convertido en el océano más negro y salvaje, nada quedaba de la judía de ojos azules y manos cálidas, ni siquiera los suspiros. Ni siquiera la certeza de lo que era real y lo que era una creación de su mente confusa, apasionada. Acaso la mujer que él moldeaba en sueños se esfumó. Aparecieron en su lugar el Lector y la Bestia.

—Sólo quedamos dos, ¿con quién quieres luchar?

—¿Luchar? ¿Por quién? ¿Para qué? He perdido mil batallas; hoy sólo soy un nombre embarrado de ceviche en la agenda de alguien. Ni la Bestia ni el Lector me quieren como adversario. Ya lo único que hago es reírme de mí mismo y de la condición antisemita que por herencia de mi padre he llevado casi a hurtadillas, pero con orgullo, y así, cargando una hipotética cruz a mis espaldas. Abro los ojos un instante, miro el cuarto moderno y gente a mi alrededor, soy consciente de ambas realidades que me aíslan del mundo.

Toma el cuchillo que lleva en el cinturón y medita, en ese momento se escucha un ruido detrás que lo hace sudar. Esta vez no es miedo; es excitación ante lo inevitable. Sabe lo que se aproxima. Piensa que el cuchillo pesa más que el cabrón que lo está viendo, que lo ha seguido, siempre. Se escucha un grito ensordecedor que lo hace vacilar y, temblando, Incháustegui clava el cuchillo en Masiosare mientras aparta a Karina, que trata de impedirlo. Ella lo mira impávida.


Un torbellino revuelve las páginas. El Lector suelta el libro. No es el viento lo que lo asusta, sino el dolor en su vientre, la sangre tibia que recorre su cuerpo frágil y la sensación de un último suspiro que no termina por llegar... Se aferra con dolor. Ese dolor que adivinó en la piel, la mente y el alma de Incháustegui. Se dió cuenta de que el dolor es la bandera universal del humano la herencia que nadie puede rechazar, lo que te hace igual que tu enemigo. Ya en el suelo, alcanzó a ver. Es la Bestia, ha cambiado, sintió una especie de déjà vu. Cree reconocerla y, ya desparecido el miedo comprende que sigue la lucha, así que se apresura en alcanzar el libro, pues a pesar del dolor tiene que continuar.

Masiosare se agachó sobre el cuerpo dormido de Karina. Le arrancó la parte superior del vestido, y así pudo ver la marca completa: un extraordinario vértigo lo regresó a la cama del hospital en que se debatía entre la vida y la muerte. Su final estaba cerca, lo sabía. Ahí recostado, sin abrir los ojos, estiró los brazos queriendo descubrir a Karina frente a él, no logró sino abrazar el vacío. Sintió que el vacío también se apoderaba de él, que lo engullía como al perderse en el mar en una noche oscura. Sin embargo, aunque parecía brillar la desgracia, milagrosamente se tornó en buena fortuna y una tremenda nostalgia lo atrapó. Lo trasladó hasta aquel pequeño pueblo en el que, siendo apenas un niño, se dejaba llevar por...


Cuando el tiempo es de los dioses el movimiento es de los astros, con ese recuerdo miró a su alrededor percibiendo su ausencia, la muerte lo acechaba. Mas no se rendiría fácilmente, en su interior moraban la potencia de las olas y el indómito mar. Se irguió pues todo completo, tomó con la mano un bastón y con su aliento dos respiros. Dio un paso que parecía eterno, como aquel instante en que apuñaló al farero, amante de Karina. El farero, en contubernio con Tritón, le mandó al Leviatán que lo acechaba: la culpa.

Muy debilitado para seguir peleando por su vida, Incháustegui, comprendió la trampa que los 36 hombres del atunero le tendieron. Recordó aquel juramento que se hizo la primera vez que sintió miedo: moriría luchando. Su diestra buscó el arma, pero al momento de empuñarla comprendió que los hombres planearon la pelea con M, su amigo, el Lector, por quien seguía a pesar de todo, luchando en esa su historia. Laberinto del que aún no sabía cómo saldría y una nueva fuerza lo poseyó, apretó el arma y de repente se paró y una fuerza descomunal lo poseyó. Provenía directamente de las entrañas del mar. Levantó su mirada y ahí estaba el Lector, a quien en realidad debía enfrentar. No había marcha atrás, era la hora de la verdad, tenía que dar el primer golpe, olvidarse de la misericordia, ¿quién la había tenido con él?


El Lector cerró el libro. Ya no tenía intención de continuar la lectura lo lanzó a la chimenea.

¿Cómo vencer al Lector? lo adivinó, le describió a la Bestia y le proyectó su miedo. Sin el lector, la historia era suya. Sí suya. El tuitero manda a la jodida al lector y sus fobias, decide regresar a la cama y soñar con Incháustegui, su héroe. Apareció Incháustegui sujetando a la Bestia por el cuello. ¡Su cabeza no merece un cuerpo! El miedo quiere un rostro, no quiere más de cien tratando de demostrarle que no hay que temer, que si se unen podrán derrotarlo y vencer a las bestias. Poco a poco, aun en la oscuridad del sueño distinguía un rostro que, aunque le era familiar, no lograba recordar su nombre.

Era Karina, tal como era antes, sin El Miedo que la engullía. Se creyó victorioso al darse cuenta de que lo miraba y le sonreía fijamente. Ahora lo comprendía todo, los tres personajes siempre habitaron en ella. A cada una de sus pieles había traicionado y alimentado. Al apuñalar a la Bestia que le habitaba, resucitó su femineidad, que...


—Sr. Incháustegui, soy Karina, su psiquiatra. La sesión de hoy mejoró, le recomiendo comer su ensalada, aún me quedan 36 pacientes.

Era con Karina su anhelo de felicidad, misma que no creía merecer. Por fin comprendía que su peor enemigo era él mismo y abrazándola dijo:

—Se han ido los demonios y la niebla ha desaparecido, sólo queda mi cuerpo y tu belleza que juntos forman un cadáver exquisito

Las Sirena por Fedro Carlos Guillén

–Patrón, venga a ver lo que agarramos.

Los motores del atunero ronroneaban afónicamente.

“Co-ño”, pensó el capitán Incháustegui, “otra vez esa mierda con los delfines. Media mañana pérdida.”

La tripulación del Jaen había suspendido por completo su trabajo. Todos contemplaban el cerco tendido por la inmensa red que escurría agua por todas partes. Cientos de peces se agitaban produciendo un chapoteo gigantesco. En el centro de la trampa destacaba la inconfundible silueta de una figura humana de largo pelo lacio y un par de pechos incomparables (“como dos melones con fresa, cuñao”, contaría años después el grumete Casimiro Lara.)

Ulises Incháustegui, de oficio capitán, observó la escena y acto seguido perdió el aliento. No era para menos; hallar una mujer sin chichero dentro de una red de arrastre a trescientos kilómetros de la costa es sin duda un hecho prodigioso, pero si añadimos a esto que del ombligo hacia ¿los pies? el citado hallazgo posee, en lugar del esperable par de piernas, una brillante prolongación caudal escamosa, el asunto rebasa cualquier límite imaginable.

–¡Co ño, co ño, coño!, ¡una sirena!

Ante el comprensible pasmo que la visión produjo en el contramaestre Risquez, el capitán, procediendo con la energía acostumbrada, ordenó que se izara cuidadosamente la red. La sirena mientras tanto permanecía completamente inmóvil, vigilando atentamente los movimientos del patrón de la nave.

El procedimiento tomó una larga hora debido al cuidado empleado en realizarlo. Los tripulantes se codeaban curiosos (“¿Tendrá hoyo compa?”), contaban historias.

–Manatí una chingada –respondió decidido el marino Andrade ante la torpe insinuación que en ese sentido vertiera su compadre Godoy–. ¿Qué no le mira la cara?, no sea pendejo, compadre –agregó mientras el cuerpo de la discordia era depositado suavemente sobre cubierta.

El rostro era bello, armonioso, nada en su semblante delataba temor. Parecía tener ojos sólo para Incháustegui, quien, francamente incómodo, ordenó:

–¡A mi camarote!, también quiero tres baldes grandes de agua y una frazada. No, no, olviden la frazada.

Toda la mañana permaneció Ulises Incháustegui encerrado con la sirena. Cuando salió, su semblante se había transformado. Se notaba rigidez en sus facciones curtidas por una vida en el mar. Con paso lento, se dirigió hacia la proa de la nave y atacando su pipa con tabaco maple se sentó a observar el horizonte.

Nadie se atrevió a molestarlo. Sin embargo, al caer la tarde, la curiosidad venció al recelo y los hombres jugaron a suertes la tarea de hablar con su capitán. Correspondió al marinero Orduña la ingrata misión, se arreó un fajazo de ron y plantándose frente a Incháustegui dijo en un hilo la voz:

–Capitán, mi capitán, disculpe que venga yo aquí a disturbarlo, pero es que los muchachos y yo queremos saber qué ha pasado.

–¿Qué ha pasado de qué Orduña? –estalló seca la voz.

–Con usted, con la señora esa... o lo que sea.

–Mire, Orduña, yo siempre he sido un buen capitán, ¿verdad?

–Sí, señor.

–Los he tratado bien a todos, como amigos.

–Sí, señor.

–Bueno, en nombre de esa amistad le voy a pedir que no me pregunte nada más sobre esto que ha pasado aquí hoy, ¿de acuerdo?

–¡Pero!

–¿De acuerdo? –La pregunta no admitía más réplica.

–Sí, señor –concedió finalmente Orduña retirándose.

La tripulación entera permaneció en vigilia, discutiendo lo que debía hacerse. Al alba, don File, el cocinero, subió al puente gritando:

–¡Vengan, vengan todos!

La corriente humana se dirigió en la dirección indicada por Filemón. El camarote del capitán estaba vacío, todo en orden pero vacío, ni rastro siquiera de Ulises o la sirena.

Por orden del segundo, el barco viró y rehizo el rumbo, pero nunca se les volvió a ver ni vivos ni muertos.

Todavía hoy, si se visitan los portales alrededor de las tres de la tarde, se pondrá encontrar a Honorato Orduña dando pasos con la mirada perdida y un destino irremediable de mendigo. Sin embargo, basta una botella de ron para que cuente esta historia ofreciendo detalles sorprendentes (el día, la hora, las ropas que llevaba Incháustegui). Por cierto, en su relato –que yo escuché un atardecer de noviembre– se advierte nostalgia y admiración por una historia que –resulta evidente al oírlo hablar con los ojos inyectados pero lúcidos– tiene que ver con el amor y no con viejas fantasías marineras.

miércoles, 6 de enero de 2010

#tuitrelato cada tuit y sus autores


#tr 0 @fedroguillen
Patrón, venga a ver lo que agarramos Los motores del atunero ronroneaban afónicamente. Carajo, pensó Incháustegui


#tr 1 @ada85
Incháustegui se acercó con el atunero era increible lo que veía esa cálida tarde en la costa habia traido al atunero con..


#tr 2 @aklastortas
...36 hombres. Decidió no regresarlo al mar, calculó rápidamente y en silencio el tamaño de la osadía antes de gritar...


#tr 3 @albertoserdan
Con ojos nublados reprochó su distracción de pensar en la eternidad cada domingo. La cruda realidad la tenía frente a sí: la inevtable


#tr 4 @alemonroyv
sensación de matar para vivir.La criatura era imponente, bella y luchaba con todo para liberarse, pero no podía dejarla ir


#tr 5 @arelipineda
estaba librando una doble lucha, la física y la interna, y aún cuando era corpulento y podría vencerla, deseaba soltarla y así lo hizo


#tr 6 @Arrucha
el mar vio con sorpresa la reaccion humana ante la debilidad de su criatura,sin embargo la naturaleza ya preparaba castigo


#tr 7 @Alletta
Muy pronto se dio cuenta que habia cometido un grave error, la desgarcia se cernia sobre él y sintio que las furzas lo abandonaban


#tr 8 @Aurex
una gran ola engullía el atunero, a pesar de los intentos que hacían por mantener a flote la embarcación, ésta volcó arrojándololo


#tr 9 @beckerg123
en el espumoso caos, por un instante se miró en los ojos del asediado animal y entendió lo que ese día temprano le había dicho su padre


#tr 10 @benjasgto
Mijo, cada hombre siempre encuentra la bestia y la ola a su medida. Ponte abusado". Y prendió un cigarro. El pescador...


#tr 11 @brujamota
sabía que el tiempo se le estaba fugando, quería aferrarse a la vida y sacó fuerzas desde sus entrañas, logrando


#tr 12 @burdolab
reconocer que la bestia representaba el gran temor que desde niño había sentido por la inmensidad del mar que la bestia era en si el


#tr 13 @CachacuasMX
derrotero a su nuevo horizonte: plenilunios -acaso perennes- que sus ojos volverían a gozar una vez que emergiera de esa


#tr 14 @caherzo
última prueba de su equivocada vocación, si le ayudaban la fuerza y la suerte de salir vivo volvería a su...


#tr 15 @Candymasblog
bañera! cuando inicio el ataque repentino de la bestia despertó y se dió cuenta de que estaba en la bañera... todo había sido un sueño


#tr 16 @avengerowl
pero el mas real que había soñado, despertó sobresaltado, y en sus manos encontró vestigios de la lucha encarnizada, dudó


#tr 17 @camilana07
por unos segundos y se dió cuenta que en la mano tenía la red y el cuchillo que su padre le había entregado desde niño, volteó hacia


#tr 18 @carretoso
la derecha sobresaltado por el silbato de una embarcación que se acercaba, todos sus pensamientos se agolpan en la cabeza


#tr 19 @Carloslz
"Si doy la espalda a la bestia para nadar al navío salvador, seré presa fácil. No tengo opción. Debo luchar hasta que esté abordo"


#tr 20 @CRYIZTAL
bordo..decidió enfrentar a la bestia hasta ganar, o morirse en el intento, había llegado el momento de ver de que estaba hecho, y si todo"


#tr 21 @cisnerosmtz
en ese momento sabia que el miedo sería su aliado o su peor enemigo en ese instante y decidió atacar


#tr 22 @@cinicohipocrita
Atacar sin misericordia. Enfrentar sus ataduras, los temblores que sentía desde tiempo atrás, justo el día que abandono su vocación


#tr 23 @CarlosAntonioMZ
e sacerdote, por seguir a aquella hermosa judía de ojos azules, era el momento de dejar todo y forjarse un nuevo futuro


#tr 24 @darthcrowley
Pero antes, habia q destruir a esa bestia emanada de lo mas profundo del infierno, si no el fin de su vida sera evidente


#tr 25 @davidlh
Para ello tenía que actuar rápidamente. Tomo con fuerza el cuchillo y se lanzó sobre la bestia, clavándolo en su enorme


#tr 26 @daliaperk
Herencia de seres frustrados. Sus antepasados ya habían purgado la condena. A él le tocaba elegir y seguiría a Lea.


#tr 27 @Cuervosabio
Despertó, en la bañera había una botella de ajenjo vacía y frente a él la silueta de una mujer desnuda que terminó por despabilarlo



#tr 28 @dodosito
Chingao! Es lo malo de cenar pesado. Será mejor abrazarla antes que preguntarle su nombre, así podré


#tr 29 @DonRul
¿Otro sueño húmedo, sargento? –pregunto Karina, que con sonrisa irónica escrutaba su ridícula y húmeda desnudez


#tr 30 @chrismtz
Húmedas tendras las narices! Paseme esa toalla y vístase, que hoy nos vamos a almorzar al puerto. Otra vez al puerto?


#tr 31 @edgarios
al puerto, donde esperaba Masiosare, su fiel compañero, aquel que le avisó de los motores, quien se encontraba haciendo…


#tr 32 @DonVix
alegres malabares con su cuchillo ucraniano, en espera de que la tropa de mercenarios terminara de estibar las armas, y


#tr 33 @eddymad
Masiosare al ver a su amigo de tantos años con aquella bella mujer, recordo que era la misma que los habia distanciado...


#tr 34 @el_Andrei
después de esa noche de aguardiente. Incháustegui miró en los ojos de Masiosare al mismo monstruo, bajó la mirada y


#tr 35 @el_Barto__
le dijo a Karina : ¿Así que por fin te decidiste por esta basura?,¿no decías que era un mal escritor y un pésimo amante?


#tr 36 @elrudolph
¡Basta hijo de puta!. Además hay algo que debemos hablar, tuve el sueño de nuevo, y esta vez olí la sangre, como si...


#tr 37 @El_Sexy
estuviera sobre mí, clavandome las uñas y los dientes, sentía su mirada. Carajo tenemos que regresar. Karina lo vio con


#tr 38 @esdrujula1
como quien ve al pasado. Incháustegui, dijo, sigues sin recordar. Pero ahí está tan claro, como la mañana frente al mar


#tr 39 @Erume
no puedo escapar a mi destino Karina y lo he evadido demasiado, tengo que enfrentar a la bestía, mi bestia, aunque muera


#tr 40 @erfonseca
esa bestia, que cuando miro de frente a los ojos me sorprende y me arrastra hacia lugares tan desconocidos que me desconzco por


#tr 41 @eseMendiola
Yo Borges leo el #tuitrelato en este tomo de la inmensa Biblioteca de Babel donde encuentro que falta tres personajes importantes por


#tr 42 @evelymmm
describir. Uno de ellos soy yo, el lector, el que los imagina a todos y los juzga. Los ama o los odia.


#tr 43 @fernandorar
el otro, llamado la bestia, aunq de acuerdo a la Encilopedia Británica de 1913, era una langosta gigante


#tr 44 @Flor_hdz
y el tercero, que describe el autor: mi miedo. Si mi padre hubiera estado esa noche conmigo, ni mis hombres ni Lea hubieran tenido


#tr 45 @foreingaffairs
Los tres personajes se miran confundidos. Karina pregunta son otros los que imaginan? O somos nosotros lo que los imaginamos a ellos?


#tr 46 @gerardoglezgz
Nosotros somos dueños de su historia contestaron al unísono el Lector, la Bestia y el Miedo relamiendo la victoria sobre


#tr 47 @huichol19
Mientras tanto, 1 de esos 36 hombres que arribaron en la nave. Miraba lleno de envidia a su alrededor, estaba pensativo. Maquinaba


#tr 48 @Heler
el volver a pelear con los 3 dueños d la historia. No podia fallar ahora xq era mucho lo q perderia, era el lider ahora


#tr 49 @IngeLinux
como hacerse d el tesoro que supuestamente Incháustegui había encontrado en alguno de sus viajes. Lo envidiaba de tal modo que si


#tr 50 @ishadesu
el saberse cerca de tierra, le atemorizaba y vigorizaba a la vez, el recordar que esa extremidad perdida fue por la


#tr 51 @ivansioux
cegadora luz que envolvió todo con dolor, atrapando mentes y cuerpos en esa espiral caótica que marco el cambio de personalidad de


#tr 52 @jcromero
ambos en el pasado. Incháustegui miró de reojo a Karina. En su brazo, cerca del tirante de su vestido había una marca


#tr 53 @jan_herzog
Ocurría en su mente,espacios,tiempo,bestia y amor de aquella mujer,todo conducía a tomar una decisión.El simplemente optó por el amor


#tr 54 @Gpo_Juanitos
la marca frenaba la pasion que sentia por ella, una luz le aclaro los pensamientos; la marca de la bestia la misma que en el atunero


#tr 55 @jmazpiroz
El miedo era más fuerte. Por eso la necsidad permannte d mirar al mar.Para no girar atrás y ver a los ojos lasmarcas dl miedo


#tr 56 @JorgeSanchezO
que mata en vida si no se le respeta. Inchaustégi dió un paso adelante y dijo en calma: vayan a casa; esta es mi guerra


#tr 57 @jfantillon
no puedo pedirles otro sacrificio, que sí alguien debe sufrir las marcas en su cuerpo he de ser yo, y la victoria ha de ser de todos


#tr 58 @kamuscdt
Dicho esto, Inchaustégi apresuró a sus camaradas a retirarse para que pudiera enfrentar ese miedo que no le permití


#tr 59 @Karina750901
pensar con claridad, rondaba por su mente a pesar de las ganas que tenía de estar con Karina y cumplir con


#tr 60 @DarkByteMX
ella, cumplir con él mismo y talvez, sólo talvez, dejar de ser eso en lo que nunca se quiso convertir y que hoy mira en el espejo...


#tr 61 @kechuy
pero no puede dar marcha atras el sab que es muy tard pero no se lamenta todo lo que ha vivido tiene un objetivo que es


#tr 62 @_kyovo
Dejar de ser la sombra de quien fuera su mentor, la sangre que los unia se habia vuelto un pesado yugo que queria romper


#tr 63 @la_alice
Incháustegui respiró profundo. Dudó un momento pero después tomó a Karina del brazo en el que tenía la marca, y le dijo


#tr 64 @lasrejassonasi
Te reconozco, sé que eres esa bestia que me atormenta, en el fondo siempre lo supe". Karina se quedó en silencio


#tr 65 @jaguileramx
Al momento, ráfagas de recuerdos en desorden le azotaron el alma. No podía perdonarse la traición y en sus sueños e


#tr 66 @logan_howlett
y s dio cuenta d lo q sus palabras habian provocado, Karina habia perdido su aura y sus ojos s habian convertido en


#tr 67 @luislamz
el oceano más negro y salvaje, nada quedaba de la judia de ojos azules y manos calidas, ni siquiera los suspiros...


#tr 68 @MalaCalania
ni siquiera la certeza de lo q era real y lo q era una creación de su mente confusa, apasionada, acaso la mujer que él


#tr 69 @milyunamascaras
moldeaba en sueños se esfumó.Aparecieron en su lugar el Lector y la Bestia."Sólo quedamos dos, con quién quieres luchar ?


#tr70 @mmdelc
Luchar? Por quién? Para qué? He perdido mil batallas, hoy sólo soy un nombre embarrado de ceviche en la agenda de alguien.


#tr71 @mujerdepocafe
Ni la bestia ni el lector me quieren como adversario. ya lo único que hago es reírme de mí mismo y de la condición antisemita que


#tr72 @alaurita
or herencia de mi padre he llevado casi a hurtadillas, pero con orgullo y así, cargando una hipotética cruz a mis


#tr73 @JesusGar
espalda, abro los ojos un instante, miro el cuarto moderno y gente a mi alrededor, soy conciente de ambas realidades


#tr74 @HuevoM
que me aislan del mundo, toma el cuchillo que lleva n el cinturon y medita, en ese momento se escucha un ruido detrás que lo hace


#tr75 @mute_ghost
sudar esta vez no es miedo es exitacion ante lo inveitable, sabe lo que se aproxima, piensa que el cuchillo pesa mas que


#tr76 @nenamounstro
que el cabrón que lo está viendo, que lo ha seguido, siempre. Se escucha un grito ensordecedor que lo hace vacilar y temblando..


#tr77 @mariana_war
Incháustegui clava el cuchillo en Masiosare mientras aparta a Karina quien trata de impedirlo. Ella lo mira impavida.


#tr78 @MonicaMateosV
Un torbellino revuelve las páginas. El lector suelta el libro. No es el viento lo que le asusta, sino el dolor en su vientre, la sangre


#tr79 @nuevosrucos
tibia que recorre su cuerpo frágil y la sensación de un último suspiro que no termina por llegar... se aferra con dolor


#tr80 @Ouroboros_Mex
Ese dolor que adivinó en la piel, la mente y el alma de Incháustegui. Se dió cuenta que el dolor es la bandera universal del humano


#tr81 @Oscar_G_Campos
la herencia que nadie puede rechazar, lo que te hace igual que tu enemigo. Ya en el suelo, alcanzó a ver..


#tr82 @PacoSaiso
es la Bestia, ha cambiado, sintío una especie de deja vu, cree reconocerla y ya desparecido el miedo comprende que sigue


#tr83 @pepillocordoba
a lucha, así que se apresura en alcanzar el libro, pues a pesar del dolor tiene que continuar. Masiosare se...


#tr84 @orfa
agachó sobre el cuerpo dormido de Karina. Le arrancó la parte superior del vestido,y así pudo ver la marca completa:un extraordinario


#tr85 @pablotrillo
vértigo lo regreso a la cama del hospital en q se debatía entre la vida y la muerte.. su final estaba cerca, lo sabía..


#tr86 @ @ilse_comunica
Ahí recostado, sin abrir los ojos, estiró los brazos queriendo descubrir a Karina frente a él, no logró sino abrazar el vacío


#tr87 @proxstar
y sintió que el vacío también se apoderaba de él, que lo engullía como al perderse en el mar en una noche oscura sin...


#tr88 @pvmona
embargo aunque parece brillar la desgracia, milagrosamente se torna en buena fortuna


#tr89 @ponfelipon
y una tremenda nostalgia lo atrapó. Lo trasladó hasta aquel pequeño pueblo en el que, siendo apenas un niño, se dejaba llevar por


#tr90 @RafaValdivia
cuando el tiempo es de los dioses el movimiento es de los astros, con ese buen recuerdo vió a su alrededor percibiendo su ausencia, la muerte


#tr91 @raggtime
Lo acechaba. Mas NO se rendiría fácil, en su interior moraban la potencia de las olas y el indómito mar. Se irguió pues


#tr92 @rodolfolopex
todo completo, tomó con la mano un bastón, y con su aliento dos respiros, dio un paso que parecía eterno, como aquel...


#tr93 @RodrigoAzc
instante en q apuñalo al farero, amante de Karina. El fareró, en contubernio con Tritón, le mandó al Leviatán q lo acechaba, la culpa.


#tr94 @rosemcid
Muy debilitado para seguir peleando x su vida,Inchaustegui, comprendió la trampa que los 36 hombres del atunero


#tr95 @RaulLuna
e tendieron. Recordó aquel juramento que se hizo la primera vez que sintió miedo: moriría luchando. Su mano diestra buscó el arma


#tr96 @RoyerSol
pero al momento de empuñarla comprendió que los hombres planearon la pelea con M, su amigo, el lector por quien seguía..


#tr97 @rphuacuja
a pesar de todo, luchando, en esa su historia, laberinto del que aún no sabía cómo saldría y una nueva fuerza lo poseyó, apretó el arma y de



#tr98 @sarahilezama
repente se paró y una fuerza descomunal, lo poseyo... La cual provenía directamente de las entrañas del mar. Levanto su


#tr99 @sandritacanita
mirada y ahí estaba el lector,a quien en realidad debía enfrentar,no había marcha atrás,era hora de la verdad,tenía que


#tr100 @SrValladares
de dar el primer golpe, olvidarse de la misericordia, -quién la había tenido con él?-


#tr101 @seldonraven
El Lector cerro el libro. Ya no tenia intencion de continuar la lectura, lanzo el libro a la chimenea,


#tr102 @RoyCampos
como vencer al lector? lo adivinó, le describió a la bestia y le proyecto su miedo. Sin el lector, la historia era suya


#tr103 @sergiozaragoza
si suya, el tuitero manda a la jodida al lector y sus fobias, decide regresar a la cama y soñar con ichaustegui su heroe


#tr104 @SUHEYL_
Apareció Ichaustegui sujetando a la bestia por el cuello. ¡Su cabeza no merece un cuerpo! El miedo quiere un rostro


#tr105 @saulsb9
no quiere más de 100 tratando d demostrarle que no hay que temer, que si se unen podrán derrotarlo y vencer a las bestias


#tr106 @sr_pepino
poco a poco, aun en la oscuridad del suenio disntinguia un rostro q aunq familiar, no lograba atinar su nombre


#tr107 @terezavh
era Karina, tal como era antes, sin El Miedo que la engullía. Se creyó victoroso al darse cuenta que


#tr108 @viriwonder
lo miraba y le sonreía fijamente. Ahora lo comprendía todo, los tres personajes siempre habitaron en ella.


#tr109 @unojoalgato
A cada una de sus pieles había traicionado y alimentado, al apuñalarle a La Bestia que le habitaba resucitó su femeneidad que


#tr110 @Xtratocaster
Sr.Incháustegui Soy Karina su Psiquiatra, la sesion de hoy mejoró, le recomiendo comer su ensalada , aun me quedan 36 pacientes


#tr111 @victellez
era con Karina su anhelo de felicidad,misma que no creía merecer. Por fín comprendía, su peor enemigo era él mismo y abrazándola dijo


#tr112 @zuum_zaam
Se han ido los demonios y la niebla ha desaparecido, solo queda mi cuerpo y tu belleza que juntos forman un cadáver exquisito.

martes, 5 de enero de 2010

#tuitrelato bases

El “cadáver exquisito” es una técnica de ensamble de palabras o imágenes. Es usada con frecuencia para construir relatos en los cuales un participante aporta un texto, el siguiente lo complementa y así sucesivamente hasta el final.

La idea ha sido explorada en muchos formatos incluido Twitter a iniciativa de José Cohen (@jcohen77) que presentó una “novela colaborativa” en agosto de este año.

El 2 de enero de este año un grupo de tuiteros barajaron la idea de hacer un relato breve y nos dimos a la tarea de explorar opciones operativas, se abrió un blog de registro a cargo de @mariana_war y los interesados se han ido anotando.

Ante el riesgo de dispersión de ideas múltiples lo que se ha pensado es proponer una serie de mecanismos de operación para tratar que el resultado sea de la mayor eficacia posible. Veamos:

  1. #tuitrelato es un ejercicio, un experimento y un divertimento. No tiene más pretensión que esa
  2. La idea de un moderador o “chalán” es dar un cierto orden al proceso, no controlarlo ni decidir por los demás
  3. El #tuitrelato puede ser notabilidad o fiasco, ello dependerá de las aportaciones
  4. Proponemos cerrar la lista de interesados el 5 de enero para iniciar el ejercicio el 6 de enero
  5. Existe ya un relato inédito y escrito por @fedroguillen, él tomará 140 iniciales y nada más, con ello se abrirá el proceso. Anotará el tag #tr1
  6. Las aportaciones entrarán en orden alfabético de acuerdo a la lista de este blog, cerrada el 5 de enero a las doce de la noche. De esta manera el segundo en participar escribirá tag #tr2
  7. En todos los casos se marcará copia a @mariana_war quien integrará el texto.
  8. Se ruega no entrar antes de que el que tenga la posición alfabética anterior lo haga, no hay un plazo ni un límite para dar entrada aunque se puede esperar un plazo “razonable” y si el tuitero no realiza su entrada pasar al siguiente.
  9. La función del moderador será corregir dedazos, incongruencias de bulto etc, nada más.
  10. Habrá dos resultados finales, el “crudo” que es la suma de textos y el “moderado” que lleva cierta revisión. Sería interesante contrastar el producto final con el relato ya existente.
  11. Una vez que se haya enviado el tuit, sugerimos enviar tuit al siguiente en la lista, advirtiendo que ya es su turno.
  12. El avance del texto se irá presentando en el blog.

Una consideración más; se trata de contar una historia de la mejor manera posible es por eso que los papeles de los que están al inicio, en medio y al final son diferentes; los primeros proponen, la historia, los segundos la desarrollan y los terceros la cierran.


Ustedes dirán Jóvenes

Tío Luisito

lunes, 4 de enero de 2010

Tuiteros que participan

  1. ada85
  2. aklastortas
  3. alaurita
  4. albertoserdan
  5. alemonroyv
  6. Ale4356
  7. Alletta
  8. almarazkari
  9. arelipineda
  10. Arrucha
  11. aurex
  12. avengerowl
  13. beckerg123
  14. benjasgto
  15. bribon20
  16. brujamota
  17. burdolab
  18. CachacuasMX
  19. caherzo
  20. Candymasblog
  21. camilana07
  22. CarlosAntonioMZ
  23. carloslz
  24. carretoso
  25. Chris_madrigal
  26. chrismtz
  27. cisnerosmtz
  28. CRYIZTAL
  29. cinicohipocrita
  30. cruzfashion
  31. Cuervosabio
  32. daliaperk
  33. DarkByteMX
  34. darthcrowley
  35. davidlh
  36. Diosalso
  37. druiztv
  38. dodosito
  39. DonRul
  40. Donvix
  41. eddymad
  42. edgarios
  43. eimilove97
  44. el_Andrei
  45. el_Barto__
  46. El_Enigma
  47. el_sexy
  48. elrudolph
  49. erfonseca
  50. esdrujula1
  51. Erume
  52. eseMendiola
  53. evelymmm
  54. fernandorar
  55. flor_hdz
  56. foreingaffairs
  57. gerardoglezgz
  58. Gpo_Juanitos
  59. Heler
  60. huichol19
  61. HuevoM
  62. IngeLinux
  63. ilse_comunica
  64. ishadesu
  65. ivansioux
  66. jcromero
  67. jaguileramx
  68. Jan_Herzog
  69. JesusGar
  70. jfantillon
  71. jluisro
  72. jmazpiroz
  73. JorgeSanchezO
  74. jsbadillo
  75. kamuscdt
  76. Karina750901
  77. kechuy
  78. _kyovo
  79. la_alice
  80. lasrejassonasi
  81. logan_howlett
  82. luislamz
  83. MalaCalania
  84. Malena21
  85. manoloch
  86. mariana_war
  87. marthatagle
  88. MekishikoNoNeko
  89. milyunamascaras
  90. mmdelc
  91. MonicaMateosV
  92. Mujerdepocafe
  93. mute_ghost
  94. NaborGarrido
  95. nenamounstro
  96. Nipon_Gamer
  97. nostromo100
  98. noeg2
  99. nuevosrucos
  100. Nunez_MD
  101. orfa
  102. Ouroboros_Mex
  103. Oscar_G_Campos
  104. PacoSaiso
  105. pabloeduardo
  106. pablotrillo
  107. pepillocordoba
  108. ponfelipon
  109. pum4
  110. proxstar
  111. pvmona
  112. Qfbcufo
  113. raggtime
  114. RafaValdivia
  115. RaulLuna
  116. RodolfoLopex
  117. RodrigoAzc
  118. rosemcid
  119. roycampos
  120. RoyerSol
  121. rphuacuja
  122. ruizmatus
  123. Ruvall
  124. sandritacanita
  125. sarahilezama
  126. saulsb9
  127. SeldonRaven
  128. Serjikl
  129. sergiozaragoza
  130. silencioloco
  131. SrValladares
  132. sr_pepino
  133. SUHEYL_
  134. surfertheone
  135. terezavh
  136. theDwarf
  137. unojoalgato
  138. victellez
  139. viriwonder
  140. Xtratocaster
  141. zuum_zaam